Brujas: El último cazador.

El cazador de brujas

El cazador de brujas

El último cazador de brujas es una película con Vin Diesel que acaba de estrenar recientemente, y de la que hoy les comentaremos una breve reseña. No se espanten mucho, no haremos una revelación de la trama o una sinopsis a detalle, sino un comentario general y algunas reflexiones que nos inspiró esta película.

La idea básica es que las brujas están en nuestro mundo, conviviendo con nosotros pero de manera discreta y nada aparatosa: se ha logrado un convivio en paz entre humanos y brujas, con una única regla inamovible: la magia no puede utilizarse en contra de los humanos. Por lo demás, sus formas de ser, de actuar, sus productos y negocios pueden llevarse adelante.

Para supervisar eso, hay un guerrero inmortal, Clauder -interpretado por Vin Diesel- quien venció a la reina de las brujas hace 800 años y que, dado que no puede morir y cualquier daño físico se le regenera, se ha dedicado a ser el “arma” para asegurarse que las brujas cumplan con su parte del acuerdo. Para ello cuenta con el apoyo de un “Dolan”, un sacerdote católico que tiene un cargo honorífico de ser su consejero y apoyo, como hace 800 años lo fue el cura que le ayudó a vencer a la bruja. Los curas se van muriendo y tienen que nombrar a uno nuevo, por lo que el Dolan 36 (Michael Cane) y el Dolan 37 (Elijah Wood)  ayudan a Clauder y a un Consejo Supremo de Brujas, que ayudan a cumplir el trabajo de mantener la paz y sancionar a quienes rompen el acuerdo. En conjunto, “el Arma”, los “Dolan” y el Consejo integran “La Cruz y el Hacha”, organismo para controlar el mundo mágico y la paz con los humanos.

Cazando brujas en la película.

El guión de la película “El último cazador de brujas” es una buena historia, bien contada y con suficientes giros para hacerla interesante. Confieso que hay algunos que no veía venir y dieron un extra de interés a la anécdota que pretende contar. Las actuaciones en general son buenas, aunque de repente ves a Vin Diesel más en su papel de Toreto (el de “Rápido y Furioso”) que en el de matabrujas Clauder.

Los efectos visuales en general están bien logrados, aunque como en muchas películas de corte sobrenatural la fotografía es un tanto oscura, por lo que se pierden los detalles que pretenden narrar. La prisión en dónde tienen a las brujas infractoras y las secuencias de plagas son muy buenos momentos para los efectos especiales.

Mención especial merecen las secuencias durante el medioevo y las alucinaciones que tienen los personajes en distintos momentos de la película y en distintos contextos. También destaca la manera en que se fotografía Nueva York, que parece un personaje más de la película y que es un gran elemento para contar la historia.

De las actuaciones, quedan bastante bien las de Rose Leslie como Chloe, una bruja soñadora (capaz de entrar en los sueños sin necesidad de pócimas) que ayudará a Clauder a cumplir su misión; Elijah Wood como el Dolan 37 y Michael Caine como el Dolan 36.

Cabe destacar que nadie podrá acusar de ser original a esta película: hay tomas e incluso secuencias que ya hemos visto muchas veces y que son huellas claras de otras películas: la mano de Gladiador pasando por los campos de trigo, secuencias enteras que parecen copiadas y pegadas de películas como Constantine, El Cazador de Vampiros, Matrix, Men In Black, el Abogado del Diablo, la propia Rápido y Furioso o incluso Harry Potter; de hecho, el Consejo Supremo se acerca tanto al “ministerio de magia” de Harry Potter que  hasta parece que la presidenta del Consejo es la directora de Howarts. O la existencia de un cuerpo de “cumplimiento de la ley” ante algo sobrenatural nos recuerda mucho a Men In Black… aunque “la agencia” sea de menor tamaño. Lo curioso no es tomar las ideas -es necesario- sino repetir elementos, como si quisieran que el público identificara elementos conocidos para sentirse a gusto y menos amenazado.

Uno de los elementos que se manejan bien -pero pudieron mejorar- es cómo lidia el personaje principal con la inmortalidad. ¿Cómo es perder a todos los que amas? ¿Qué implica no tener arraigo? ¿Qué sentirías de poder vivir en toda la historia los momentos más importantes? En ese sentido, la novela “La maldición de Cristo” maneja mejor ese dilema. Nuevamente se las recomiendo.

El resultado es una película palomera, con buenas actuaciones -aunque a veces se salga de papel el actor principal- y buenos efectos visuales, que pueden ver y divertirse con gusto.

Cazando brujas en el día a día.

Hay una reflexión a la que “el último cazador de brujas” invita a reflexionar: los prejuicios y la cotidianidad. Es decir, de un lado, las brujas viven entre nosotros, a condición de que no revelen su naturaleza mágica y que reserven el uso de la magia para no usarla con los humanos. Son, pues, personas comunes para la mayoría -aunque una venda el “ingrediente secreto” que haga que en una panadería se formen colas, u otra viaje con runas del clima en un avión y “se le junten”, organizando tremenda turbulencia a bordo.

Pero por el otro lado, los pocos humanos que saben que existen les tienen miedo, de manera un tanto prejuiciosa. Pero también las brujas temen a Clauder, pues lo asumen de ser despiadado, cruel, ensañado y hasta genocida, por lo que lo ven por lo menos como un enemigo a rechazar y eso incluye hasta desconfianza entre el Consejo Supremo y él mismo.

El otro elemento que se proyecta a la vida común es cómo estamos ciegos a la magia cotidiana -desde el maquillaje que permite ver una piel perfecta en dónde no la hay; o el propio milagro de la vida- y cómo ponemos nuestra fe en ciertos amuletos o pequeños elementos que “ayudan” a lograr lo que por nosotros solos no somos capaces.

Es decir, que sin necesidad de pócimas o trucos, vivimos “como si” las brujas y la magia estuvieran entre nosotros, pero no reconociendo que, como señala Clauder en un diálogo, “la magia en si misma es neutra. La maldad con que a ratos se aplica sale de nosotros mismos”.  Y con esa si deberíamos de tenernos miedo. Porque más allá de las brujas o la magia negra, nuestra maldad puede desbordarse y acabar con lo que más queremos, sean amores o incluso el planeta entero. Y nuestros enemigos pueden ser nuestros mayores aliados, siempre y cuándo sepamos dejar de lado nuestros prejuicios.

¿Y tú, cómo vives la magia cotidiana? ¿Cómo vences un prejuicio?

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Imagen de hoy Creative Commons License Rachel via Compfight

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