El avión

El avión

El avión

Hoy amanecemos con una polémica según yo poco importante: el presidente recibió un nuevo avión presidencial. Un Boing Dreamliner 727. El detalle es que lo ordenó el presidente anterior. Y costó nada más y nada menos que siete mil millones de pesos. 538 millones de dólares. Y la polémica estriba en que “es demasiado para un avión para el uso de una persona”.

¿Por qué digo que es una polémica poco importante? Porque muchas de las descalificaciones al hecho parten de simpatías o antipatías, y no de datos duros. Por ejemplo, no sólo se “compró” el avión, sino su financiamiento y el mantenimiento durante 20 años. Al final de los mismos, o se compra la chatarra o se deja de enganche para el siguiente. Como en todo esquema de arrendamiento financiero.

Segundo, si siete mil millones de pesos suena a mucho, 538 millones de dólares por 20 años de servicio está dentro del valor de mercado de este tipo de mercancías. Recuerden que comprar un avión no es como comprar un carro: hay menos fabricantes y menos opciones, y típicamente las armadoras no los venden, sino que los rentan o bien se venden a “holdings” tenedores de flotillas que su vez los rentan a las aerolíneas. Y esto porque darle mantenimiento a un avión es más delicado que dárselo a un auto: un coche se te puede apagar en cualquier momento, te paras y lo reparas; en un avión una falla así no es conveniente.

Tercero, no lo usa “sólo una persona”. Entre el staff y el equipo de prensa, un vuelo presidencial tiene entre 100 y 150 pasajeros. Y a veces son vuelos transatlánticos o transpacíficos, y dentro del territorio nacional pueden ser 8 horas en el aire en un día -cuatro de ida y cuatro de vuelta del D.F. a Tijuana, por ejemplo-. Sólo en boletos de aerolínea comercial podrían gastarse $1,350,000 en un solo vuelo. Eso, por 20 años, implicaría casi diez mil millones de pesos (a precios corrientes… lo que implicaría un ahorro de casi tres mil millones de pesos).

Total, no me parece mal el monto ni que el presidente tenga un avión así. A final de cuentas, es la cabeza de un sistema político de la décima tercera economía del mundo, en el décimo cuarto en extensión. Y si, aunque alguien diga que equivale a 20 millones de días de salario mínimo. Insisto: creo que es una polémica que no es tan importante. Sería más importante saber qué uso se le da -y que se le use mucho y bien-.

Imagen de hoy por Doug via Compfight

2 comentarios

  1. Que se le use mucho y bien…
    Hola Gonzo.
    Me quedo con esa última frase que escribiste… Porque regresamos al terreno de las percepciones. Me parece excelente tu comentario, coincido completamente con lo que planteas. De hecho hace como unos 15 o 20 años ya hubo una polémica similar y si no me acuerdo mal en algún momento se suspendió la compra de un nuevo avión presidencial porque los encargados de dicha decisión no aguantaron las criticas (creo que fue en el sexenio de Zedillo). Me parece muy bien que hoy no halla ocurrido así. Independientemente de que tan bien o tan mal me caiga el titular actual de Poder Ejecutivo, debemos entender que es el Jefe de Estado de nuestro país y todos como nación nos veríamos muy ridículos si el presidente anduviera viajando en vuelos comerciales o pidiendo aventón. Claro también podría usar uno usado pero a la larga no creo que eso sea eficiente.
    En fin, que solo me gustaría poder yo hacer un viajecito en dicho avión; digo, pa’conocer…
    SALUDOS

  2. Se hubiera comprado un avión más bonito, ese se ve bien equis. xD
    My recent post Maximum the Hormone – Buiikikaesu

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