El susto.

¡Qué miedo!

¡Qué miedo!

Me dio mucho susto. En verdad. No fue fácil, y me espantó grandemente. Es que la situación no es sencilla. Y me preocupa. De verdad preocupa. Pónganse en el escenario: tienen un blog con más de 550 entradas… y de repente, súbitamente… ¡desaparecen todas! Para colmo, no es que no estén: en distintas páginas encuentras que están allí. Ves los números totales. Ves que hay borradores. Puedes crear posts nuevos. Pero no aparecen. Es esa cochina sensación de que has perdido todo tu trabajo de muchos años, y, para colmo, que llegan y llegan visitantes y se van porque, literalmente, no hay nada. Nada. Sólo un mensaje de error de “no se encuentra nada”.

Confieso que en el primer momento en que  vi esa situación, pensé que era por un cambio en el manejador de bases de datos. Se acaba de cambiar la versión de PHP a la 5.2, y se suspendió el apoyo a la versión 2.x que tenía instalado. En cristiano, “ya no soportarán la versión que tenía instalada” y, según yo, el cambio de versión había dañado mi sitio.

Pero, la verdad, es que eso no fue. O si lo fue, pero de manera indirecta. Resulta que uno de los plugins -añadidos- de este sitio generaba un error con la nueva versión. Pero si se asoman a mi consola de control, hay casi 70 plugins instalados, desde los más sencillos -para darles una frase de bienvenida a los visitantes de primera vez- hasta unos complejos -los que regulan el acceso al espacio exclusivo para miembros-.

Para no hacerles el cuento largo, me tomó cinco días de tratar de arreglarlo, en lo que el miedo se volvía pánico y la sensación de “no sufras, ahorita se arregla” duraba cada vez menos. “Igual y se calló la red… Tal vez está saturado el servidor… No te desesperes, vuelve a checar…” Escribir otro borrador para ver si jala. Y cada intento, cada desesperado recurso adicional… nos dejaba en el mismo lugar. “Nothing found”. No se encuentran las entradas.

Total, algo difícil para un hombre: asumir que no podía resolverlo solo y necesitaba pedir ayuda. Así que, por primera vez en años, acudí a la mesa de ayuda de mi proveedor del hospedaje de mi página, Bluehost. Les confieso: esperaba un proceso lento y tortuoso. En lugar de eso, fue cosa de un minuto de espera y unos 12 ó 15 minutos de interacción con el asesor, Johnathan. En efecto, descartado que fuera directamente el PHP, me sugirió cuáles dos plugins podían estar fallando. Y listo: en cosa de minutos -y tras casi una semana de espera, miedos, angustias y sufrimiento- el sitio estaba nuevamente arriba. La verdad, no pensé que sería tan fácil y que el apoyo fuera tan sencillo.

Por ello, yo si me atrevo a recomendarles el servicio de BlueHost. Particularmente ahora que se de primera mano que su soporte técnico es muy bueno. Los que quieran estrenar su blog, o quieran cambiar de proveedor, no se lo pierdan. Además, pueden tener múltiples sitios en una misma cuenta, los instalan con un click e incluye su primer dominio. Es un buen primer paso. Los que gusten, pueden hacer click aquí y conocer más.

 

Imagen de hoy por Joe Penniston via Compfight

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