Escapando la Tercera Guerra Mundial

John F Kennedy

John F Kennedy

En nuestra entrada anterior (13 días, 50 años) comentamos cómo se procesó la crisis de los misiles cubanos en noviembre de 1962. Fueron trece días de pánico mundial. De un lado, la capacidad de ataque permitía cubrir casi todo Estados Unidos -excepto Seattle- y golpear incluso el sur de Canadá, al norte o Colombia y el norte de Brasil, al sur (zona de ataque que incluía todo México). Por otra, era la primera vez que la URSS ponía misiles fuera de su territorio continental. Y si bien desde allí podía atacar incluso España o Inglaterra al oeste y Japón o China al este, era la primera vez que lograba amenazar territorio americano, y a prácticamente todo Estados Unidos.

Por otro lado, Cuba había sufrido un intento de ataque previo, en Bahía de Cochinos -o Playa Girón-. Intento que fue detenido por varias razones: entre ellas, un error de inteligencia: allí tenía una residencia Fidel Castro, por lo que el desembarco no fue en zona despoblada, sino muy vigilada; al hecho de que Kennedy no autorizó apoyo aéreo ni naval de EE.UU., dejando a la “expedición” de cubanos abandonados a su suerte. Los apoyos “camuflados” que habían obtenido desde Guatemala no pudieron despegar por mal clima. Kennedy no quería involucrar a su gobierno en un ataque sorpresa a otra nación; y al hecho de que los atacantes asumieron que la población de la isla los apoyaría mayoritariamente en contra de Castro. No ocurrió eso, sino lo contrario. Adicionalmente habían intentado varios atentados contra Fidel.

¿Cuál fue la solución final? Una positiva: a cambio de que Rusia retirara los misiles de Cuba, Estados Unidos quitaría unos equivalentes en Turquía -pero tres a seis meses después-. También se comprometía a jamás invadir Cuba, so pena de que la URSS los atacara. Por eso, y a pesar de bloqueos comerciales o de otro tipo, Estados Unidos aguantó una nación comunista compartiendo aguas territoriales con ellos por más de medio siglo. Y se creó el “teléfono rojo”, que permitía una comunicación inmediata y efectiva entre ambos gobiernos, que sirvió para que una crisis tan peligrosa no se repitiera.

Lo curioso es que menos de un año después, Kennedy era asesinado en Texas, según algunos por la propia CIA y la mafia cubana; Krushev fue destituido casi dos años después. Cuba ha resistido décadas de bloqueo y presión. El Ché Guevara se quejó del acuerdo diciendo:

Es el ejemplo escalofriante de un pueblo que está dispuesto a inmolarse atómicamente para que sus cenizas sirvan de cimiento a sociedades nuevas y que cuando se hace, sin consultarlo, un pacto por el cual se retiran los cohetes atómicos, no suspira de alivio, no da gracias por la tregua; salta a la palestra para dar su voz propia y única, su posición combatiente, propia y única, y más lejos, su decisión de lucha aunque fuera solo.

Y Robert Kennedy incluyó en su libro sobre el tema que su hermano justificó su decisión con la frase -según algunos, proverbio amerindio; según otros, de Luis de Góngora- siguiente:

No heredamos la tierra de nuestros ancestros, la tomamos prestada de nuestros hijos.

Como sea, el tema da para mucho pero creo que por ahora es suficiente, pues es una charla muy especializada como para que les interese a todos. Si quieren que escriba más sobre esto, no dejen de hacer un comentario en esta entrada.

Imagen de hoy Creative Commons License thesmuggler- Night of the Swallow” via Compfight

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