Hércules

Hércules

Hércules

Ví recientemente la película “Hércules”. Curiosamente, no está basada en un libro de historia, sino en un cómic; y la verdad es que si bien me pareció en principio palomera -apta para pasar el rato- al repensarla me di cuenta de que tiene dos o tres lecciones clave para otro ámbito.

Es una revisión al mito griego del semidios, hijo de Zeus y una mortal, que para ser dejado en paz por Hera, esposa de Zeus y ser aceptado en el panteón con los demás dioses, debe pasar 12 grandes tareas, incluyendo vencer bestias mitológicas. Y si bien la película -y las batallas- están bien hechas, tiene un giro interesante: Hércules es un mercenario. Pero no va solo: tiene un equipo de 5 personas, grandes guerreros que ha conocido a lo largo de su vida y que ahora lo apoyan. Pero, además, contribuyen a reforzar su leyenda.

Uno de ellos es su sobrino quien, a la vez, tiene como principal arma la pluma: narra sus historias de manera que suenen más legendarias. Tiene, además, una arquera amazona; un loco con hachas; su hermano de crianza, otro huérfano que es bueno con la espada; y un drogadicto que actúa, también, como oráculo. Y si, la historia narra como ellos le ayudan a ganar sus batallas, pero luego su publirrelacionista vende todo de mejor manera.

Así, una pobre armadura de cuero -en lugar de la de metal que usan los demás- se hizo a partir del jabalí sagrado y es, por lo tanto, inexpugnable; su gorro es el cráneo del mítico león a quien venció en una de sus 12 tareas y así. Por supuesto, todos los “monstruos” tienen explicación terrena -como los centauros, que son sólo jinetes vistos a lo lejos y que cubren sus piernas con una manta al color del caballo para camuflaje-.

En fin, que la convicción tras ver la película es que lo relevante no es hacer o dejar de hacer, sino contar con un equipo y comunicar adecuadamente tus resultados. Y si bien muchos de los más cercanos sabrán que los hechos son mitad mito y mitad mito (distintos tipos de mito; pero nada es verdad) para la gran mayoría generan fama de capacidad sobrehumanas o de ayuda divina constante. Y, muchas veces, el secreto es solo comunicar extraordinariamente bien algo que es más normal.

Y si, Hércules tenía una gran ventaja particular: fuerza. Gran fuerza. Pero también tenía un equipo en el cual apoyarse, cada uno con distintas funciones y capacidades. Pero lo destacado, a mi modo de ver, es que tenía un especialista en comunicación y marketing. No importa que hagas cosas brillantes: si nadie las sabe, da igual. Hay que darse a conocer.

Por ejemplo, hay personas que se sorprenden del maravilloso manejo de archivo y la buena memoria que tengo. La verdad es que mucho se lo debo a Gmail, a utilizar adecuadamente etiquetas en los correos -y no borrar ninguno- y a registrar todo lo importante en el calendario de Gmail. Así, es posible en cosa de segundos saber cuándo vi a alguien o qué documento le mande, y recuperarlo sea en electrónico o en papel en cosa de minutos y no de días, como algunos lo hacen. ¿Memoria sobrehumana, prodigio del trabajo? Si, déjenlos que lo digan… Particularmente a aquellos que usan sólo hotmail o yahoo desde hace varios años. El mito puede ser más poderoso que la realidad… y, eventualmente, impulsarte a lograr esas hazañas por ti mismo, pese a todo. En resumen, hay que ver esa película de aventuras seudo históricas para aprender management y algo de política para el siglo XXI… con o sin ayuda de tu mítico padre todopoderoso, Zeus.

Imagen de hoy, Estatua de Hércules en bronce dorado. Exedra de Marco Aurelio. Palacio de los Conservadores. Museos Capitolinos. Roma. Foto por mmarftrejo via Compfight

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