La inversión que no invierte

Reunión del FMI en Turquía. En el centro de la foto, Agustín Carstens, del Banco de México

Reunión del FMI en Turquía. En el centro de la foto, Agustín Carstens, del Banco de México. Imagen por Getty Images via @daylife

Continuando con la serie “¿por qué no crecemos?” en la que preguntamos por qué si México sigue adecuadamente las recetas del World Bank y del Fondo Monetario Internacional (IMF), ha tenido estabilidad económica y aún así no crece, hoy toca el turno a analizar la inversión extranjera directa.

Se supone que cuando un país recibe dinero del exterior, aumenta su capacidad de producción al interior y por tanto puede crecer más. Esta mayor capacidad instalada puede volcarse ya sea al mercado nacional – atractivo cuando tienes más de ciento diez millones de habitantes- o a la exportación. Ambas serían vías correctas.

Pero, ¿Qué sucede cuando la inversión extranjera directa no se utiliza para invertir, sino para comprar? No es lo mismo empezar un producto desde cero -digamos, una nueva planta productora de partes para avión en Tijuana- que ampliar una planta ya existente -digamos, la nueva línea de ensamblaje de motores en Silao-. El impacto del segundo proyecto es menor. Pero más grave resulta si, en lugar de hacer algo desde cero, simplemente la inversión extranjera viene a comprar un negocio que ya está en marcha y sólo cambia de dueños.

Un buen ejemplo: mientras Carrefour cuando llegó al mercado nacional construyó tiendas nuevas y un centro de distribución desde cero. Pero cuando Walmart hizo lo mismo, compró la cadena Aurrerá (con un monto mayor de inversión que si hubiera empezado de cero, pues ya tenían un mercado conocido) y con ello la riqueza cambió de manos, pero no aumentó la capacidad de producción nacional en ese momento de manera significativa. Y si bien sus constantes reinversiones ha continuado expandiéndose en beneficio del mercado nacional, lo ha hecho a costa de muchos de sus competidores… incluido Carrefour, quien vendió su filial mexicana a Chedraui.

En resumen, si la inversión sirve para comprar un negocio en marcha o para sacar a los competidores produce mucho menos beneficio que si simplemente amplía la capacidad de producción. Es inversión que no invierte, sino que compra.

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