Polémica

Duelo de poder

Duelo de poder

La entrada sobre la película de «Cantinflas» me mostró algo que, si bien no me sorprendió del todo, si lo hizo por su intensidad y virulencia: estamos listos para desarrollar polémicas y debates… basados en prejuicios y no en datos duros; en preferencias y sesgos y no en cosas reales; y listos para sacar las mentadas de madre antes que los argumentos. Y me explico.

Veamos: Primero, hay personas que en redes sociales me criticaron por aceptar hablar de Cantinflas. No les importó que sea un mexicano que llegó incluso a generar una palabra reconocida en el diccionario basada en su nombre; o que hubiera filmado más de 130 películas; o que le hubiera ganado el «Globo de Oro» al mejor actor a ¡Marlon Brando! -si, el de «El Padrino»-. Según ellos, era un ejemplo de un mexicano mediocre, aliado del sistema y que ayudó a que el PRI se quedara por 70 años en el poder. Incluso, todos los votos por «Cantinflas» para presidente se le robaron a la oposición. «Cantinflas es sinónimo de conformismo, abandono, desidia y descuido». Bueno, tal vez el personaje, porque el actor Mario Moreno era lo contrario.

Segundo: Hay quien decía «para disfrutar a Cantinflas hay que tener una lobotomía y carecer de estudios. Es absurdo que una persona con título universitario pueda considerar siquiera verlo». Y se referían no solo a la película reciente, sino a cualquier trabajo con el personaje de marras. Y yo creo que no: un verdadero universitario podría rescatar de cualquier película de Cantinflas un estudio sociológico de su época; algunas lecciones de economía o hasta de filosofía como aquel de «Hay momentos que son verdaderamente momentáneos». Con una frase así, Eckhart Tole ha vendido tres millones de libros de «el poder del ahora» y tiene una escuela de autoayuda o de filosofía práctica bastante exitosa.

Además… el humor es de lo más difícil de lograr. Encontrar algo que tenga un doble o triple sentido, de manera que sea fácil de entender pero profundo a la vez no es sencillo. Si, el humor es fruto de su época y hoy, cincuenta o sesenta años después, hay cosas de Cantinflas que pueden parecer menores o simples. Lo son: como lo es Chaplin o Monthy Pyton, brillantes en su época y avejentadas para ahora. Respeto a los buenos comediantes, y lamento que no haya más. Por eso no me he perdido ni una de las casi 3,000 entradas de la hemeroteca de cartones monoaureo.com

Tercero: que si Televisa la produce lo hace una porquería. Aclaramos que no, que sólo la distribuye; y si, que hay artistas de Televisa que hacen cameos en la película que no la ayudan. Pero vale la pena el resultado en general. (Debo confesar que me fui con la finta y pensé que era producción de Televisa; el propio equipo de @MundoCantinflas me sacó de mi error)

Comentaba con @Oscar_Chavira que hay dos tipos de cortos: uno, para el mercado nacional, que habla de «nuestro gran Cantinflas», y otro, de exportación, que se centra en la historia de Mike Todd y su lucha por lograr la película «la vuelta al mundo en 80 días» gracias al apoyo de un personaje poco verosímil para la tarea -y no dice cuál-. Y si, ambas historias están en la película. Yo confieso que, cuando vi el primer corto, hasta me emocioné profundamente. Pensé que por primera vez teníamos una gran película de época. No, no lo es. Si, las mejores escenas en ese sentido ya estaban en el corto… así que me quedó a deber la película.

En fin. Hay quien me decía que le gustó porque le recordó a sus abuelos; o ciertas partes o cosas del México que era -yo, por ejemplo, me acordé de su imagen como anuncio del sistema de tarjetas de crédito Carnet, con sus lentes oscuros y su cadena de oro-. O porque el vestuario es muy bueno, o la edición de audio les gustó; o por la reconstrucción de ciertas escenas de sus películas. Y hay quien me dice que no le gustó porque la dirección es mala, los recursos se desperdician, el guión es lento… o porque Cantinflas lo actúa un español (aunque lo haga muy bien).

Lo relevante es que tal parece que no se puede tener una opinión distinta sin ser atacado. Entiendo quienes creen que es una porquería y a quienes creen que es una joya, aunque no comparto tales opiniones. Pero de eso a empezar una polémica de poder a poder… eso es no poder dialogar.

 

Imagen de hoy Creative Commons License JD Hancock via Compfight

2 comentarios

  1. Oiga asté… pues yo leí la reseña de Gonzalo desde el día en que se publicó, y me gustó mucho. Me pareció objetiva y carente de prejuicios a favor o en contra. De eso, en mi opinión, debería de tratarse una crítica: de señalar aciertos y errores evitando cualquier tipo de apego y procurando apartar los contextos que, si bien pueden estar relacionados de modo tangencial con el tema, no constituyen el eje central del mismo.

    ¿A qué voy con esto? A nada. Eso de "ir a nada" suele pasarme. Pero bueno, ya que abrí la caja de los rebuznos para opinar, pues debo hacerlo, ¿no?

    Entiendo, de algún modo, a quienes, plenos de dolor social y con una memoria histórica muy fresca y refrescada, retuercen sus hígados mientras mastican piedras de molcajete, clamando que todo aquello que tenga el menor aroma a PRI es condenable en sí mismo. A ellos, debo decirles: muchachos, estoy con ustedes. Pero, antes, estoy conmigo. Mi forma de ser me ha obligado, por varios años, a no tragarme ninguna verdad completa, sin antes masticarla un poco. Hace tiempo que dejé de creer en los absolutos, y los ángeles y los demonios han dejado de parecerme entidades adorables o aborrecibles tan solo por su denominación, o por lo que acerca de ellos me han contado.

    "¡Ah! Ya salió el peine…" -dirá usted, amable lector de este comentario – "este es otro 'peñabot', otro inmamable aborto de las pútridas entrañas de ese sistema que, inexorable y metódicamente, ha conducido a nuestra pobre patria por el sendero que conduce directamente a las cloacas en las que festina la miseria… ¡que lo quemen! ¡y a sus ropas! ¡y a su familia! ¡y a su perro, porque de seguro alguna vez lo lamió! y… "

    Oiga, párele. No soy nada de eso. Antes de quemarme, déjeme decirle que siento la misma simpatía por el PRI, que la que siento por una endodoncia sin anestesia. Tons'… seamos objetivos.

    Pero, ya divagué mucho, porque el tema era Cantinflas. Me voy rápido: Yo no he visto ni siquiera 10 de las 47 películas en las que aparece Mario Moreno, pero puedo decirles que, si ustedes no han visto "Ahí está el detalle", aquí podemos detener cualquier discusión. Véanla, y luego platicamos. Si no se doblan de risa en más de 4 escenas, les acepto cualquier crítica como dogma de fe.

    Sé muy bien que la carrera de un actor no se define por una sola película, sino por algo a lo que podríamos llamar "Mayoría calificada": si, de sus películas más famosas, la mayoría son buenas, entonces la valoración general es que dicho actor es bueno. Si no, pues no. Y yo creo que, si valoramos objetivamente las películas de Cantinflas, esa mayoría calificada si logra cruzar la línea de "el buen actor" o, en este caso, "el buen cómico".

    Honestamente, creo que ese giro de "el peladito" a "el moralista" en la carrera de Cantinflas, tuvo lugar en el sexenio de Ruíz Cortínez, o tal vez al final del de Miguel Alemán. No lo sé, pero creo que esa decadencia del cómico para convertirlo en comparsa, y hasta en mascota de Hannah-Barbera (yo, a mis 4 años, ADORABA ese show, debo decirlo) no es más que la consecuencia de la 'iluminación espontánea' que algún pelmazo del gobierno en turno tuvo a bien poner en práctica. Pero, oigan… lo anterior a 1955 o algo así… es realmente hilarante. Y sí, su posterior vinculación con el PRI le resultó 'conveniente', en una época en la que negarse a ella resultaba MUY inconveniente. Creo que no hay que perder eso de vista. No quiso ser un héroe, pero tampoco le podemos colgar tan fácilmente la etiqueta de villano.

    En fin… lo más sorprendente aquí es que, en realidad, el post de Gonzalo acerca de la película es lo suficientemente crítico como para dejar claro que no le está echando porras gratuitas a nadie, ni que le pagan con tortas, refrescos y camisetas de Peña Nieto. Por favor, separen.

    Hoy, justamente, pensé mucho en eso, en lo malos que somos en México para separar, objetivamente, lo defendible de lo indefendible. Y lo pensé por todo lo defendible, y los grandes indefendibles, que me he encontrado tratando de conocer algunas de las razones que han motivado este asunto del Instituto Politécnico Nacional y su inminente paro general. Pero, la idea no es encender nuevamente la polémica… ¿verdad? 😉

No se admiten más comentarios