Rogue One: un comentario al respecto

Rogue OneNi modo: la película Rogue One se estrenó hace casi cuatro semanas. No le fue tan bien. Rápidamente salió de cartelera y no llegó a la recaudación esperada, aunque no tuvo pérdidas.

Pero había un “pacto de caballeros” de no comentarla las primeras dos semanas para evitar dar “spoilers” a los lectores. Y después de eso, última semana del año y… la verdad, pensé que duraría más en cartelera.

Como muchos saben,  Star Wars es uno de los temas consentidos en este blog. No me han dejado de preguntar una opinión sobre esta película y el concepto en general de hacer “spin offs”. De hecho, se llama “una película de Star Wars” y no es parte de la saga.

De entrada, hay que recordar que la primer película de Star Wars resultó ser el cuarto capítulo de una saga de nueve entregas. Se contaron los episodios IV “Una nueva esperanza” (originalmente llamado “star wars” a secas). Siguieron V “El Imperio contrataca” y VI  “El regreso del Jedi”.  Luego vinieron el I “La amenaza fantasma, el II “El ataque de los clones”. Y el III “La venganza de los Sith”, último elaborado por el creador Geroge Lucas antes de venderla a Disney.

Aparecieron “fuera de numeración” la película animada “la guerra de los clones” y luego una serie de televisión, ambas ubicadas entre los episodios II y III, y luego otra serie, “Rebels”, ocupando el espacio entre los episodios III y IV. En 2015 se estrenó el episodio VII “El despertar de la fuerza” y está en preparación, para finales de este año, el episodio VIII -aún sin nombre oficial- y dentro de tres años el episodio IX. Total, casi 45 años para hacer la saga completa.

En ese sentido, Rogue One es algo así como el “episodio 3.9”, ya que ocurre antes del IV pero con eventos que, literalmente, ligan el final de una película con el inicio de la siguiente.

Rogue One: Minireseña.

En la película original, hoy llamada “una nueva esperanza” las tropas rebeldes destruyen la súper arma del terrible Imperio Galáctico: la Estrella de la Muerte, capaz de destruir un planeta entero con un solo disparo. El estallido lo causa un piloto novato aprovechando una mínima falla en el diseño: un tubo de escape del reactor principal que permite iniciar una reacción en cadena… siempre y cuándo se logren colar dos torpedos en un agujero de menos de dos metros de diámetro, fuertemente resguardado por cañones antiaéreos.

Después sabremos que ese piloto novato es el hijo secreto del segundo hombre más poderoso del Imperio, el terrible Darth Vader. Y, como su padre, será entrenado como un poderoso Caballero Jedi, una especie de monje guerrero capaz de percibir la mística “Fuerza” que vincula a todos los seres vivientes y a la creación entera. De eso hablamos ya en “Es TAO Wars“.

Una duda fue “¿cómo es posible que la estación espacial tan letal tuviera una pequeña falla así?” Y “¿Cómo obtuvieron los planos originalmente?” Ambas cosas se resuelven en Rogue One. El diseñador del arma fue obligado a trabajar en ella, pero su hija se escapa antes. Así que el papá deja ese pequeño fallo en el diseño y le avisa a la hija que debe buscarlo. Luego, un grupo de rebeldes se encargará de robar los planos.

Y si, de eso va la película: cómo hay rebeldes que quieren los planos, y los que dudan que sea posible. Los antiguos guardianes de los lugares sagrados ahora abandonados. La hija del diseñador del arma, buscando a su padre y su misterioso mensaje. O como leímos por allí, “un mexicano tratando de meter de ilegales a un grupo a otro planeta, cual pollero”.

Las ausencias en Rogue One.

Y si, si bien está bien lograda, es interesante y tiene guiños para los viejos fans, pero se entiende incluso para los nuevos… algo le falta.

Además de la cortinilla de entrada y la fanfarria inicial, la música de John Williams -aunque es buena- y las peleas de sables láser, algo más le falta.

Si, se agradece la presencia de Darth Vader y el general a cargo de la Estrella de la Muerte, el genial Peter Crushing, a quien se recrea mediante técnicas digitales. El adecuado uso de las armas, naves y personajes. Incluso, la lógica de que todos mueren -¿Ya lo sabían, cierto?- y que por eso no aparecen en los episodios siguientes… Y que, literalmente, cierra con la secuencia con la que abre el episodio IV.

Pero algo falta: No hay “Fuerza”. No hay mística. Es decir, se usa el término, un personaje tiene un mantra basado en ella, la invocan y la usan. Pero aún así no está. Se habla, pero no se siente. Se usa, pero no se nota. Es, pues, una película sin alma.

Parte del mérito de la saga original es que recreó películas de la Segunda Guerra Mundial: los nazis son los Stromtroopers. Los uniformes de los oficiales son recreaciones Nazis. Y las batallas de naves son basadas en filmaciones originales de ataques de cazas y bombarderos.

Rogue One retoma eso mismo, pero en el frente del Pacífico. Se siente la Segunda Guerra, pero con playas y kamikazes. Falta la Fuerza. El mérito de Star Wars es: un “futuro usado”, la Segunda Guerra recreada. Es música con orquesta sinfónica. Son batallas de espadas Samurais con luz láser. Y es un espacio para la espiritualidad oriental. Eso no está… y la hace fallida. Aunque sea una gran película.

En resumen

Hay que verla. Me gustó Diego Luna. Me gustó en general… pero es como si usaran tus juguetes favoritos fuera de contexto. Star Wars es, en realidad, la saga de una familia: los Skywalker. Que no estén presentes hace que algo falte.

Es, como bien dicen, “una película de Star Wars” pero NO es Star Wars. Y si, hay que verla o comprarla…. aunque textualmente “le falta Fuerza”. Tal vez los Spin Offs den para hacer otras diez películas, pero no serán parte de las tres trilogías. Es muy buena… pero NO es Star Wars. Acá les dejo el trailer.

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Imagen de hoy: Mike Napolitan via Compfighty trailer desde YouTube

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