Se acaba el tiempo…

Se acaba el tiempo

Se acaba el tiempo

El tiempo corre igual para todos. No importa tu edad, tu ingreso o tu riqueza, sólo tienes 1,440 minutos cada día, ni más ni menos. Y junto con la muerte, la limitación del tiempo es el factor que a todos nos hace ser idénticos. Ni Bill Gates o Carlos Slim pueden comprar más tiempo. No hay persona tan pobre que no tenga 1,440 minutos cada día. La gran pregunta es qué hacemos con ellos, quien los aprovecha y quien los desperdicia. Quien sabe aprovechar su tiempo tiene una gran ventaja sobre los demás. Pero la próxima vez que alguien te argumente que “deberíamos repartir el dinero (o los recursos) de manera igualitaria”, recuérdales que el tiempo ya es así y que está fuera de mercado… Y ni así se ve diferencia.

El problema es cuando desperdicias el tiempo. Ya lo decía Henry David Thoreau: “No puedes matar el tiempo sin herir a la eternidad”. Sucede que hay veces que nos quejamos de que “no hay tiempo para hacer nada”, pero no dejamos de ver la tele, o checar las redes sociales, o desperdiciar el tiempo. Y así no va a rendir.

Por otra parte, Michael S. Traylor escribió “si no fuera por el último minuto, muchas cosas no se harían”. Y es cierto: no importa de cuánto tiempo sea un plazo, invariablemente la última hora -y el último minuto- suelen ser los más productivos de todos.

Yo les confieso que una de las cosas que me gusta de ir y venir en Metrobús de la casa a la oficina (en parte porque voy a contraflujo de las horas pico) es poder recuperar al menos 15 minutos de lectura en cada sentido. O bien, particularmente en el regreso nocturno, al hacerlo en Ecobici aprovecho el tiempo para transportarme Y hacer ejercicio. Ese tipo de multitasking ayuda a hacer varias cosas significativas a la vez (y más que, al estar la oficina en la Zona Rosa, el trayecto en coche puede tardar de 45 minutos a una hora, y en bicicleta, 18 a 20 minutos).

Pero en otros momentos, lo ideal es centrarnos en una tarea a la vez. Ya lo comentábamos en Zen-eridad: hacer una única tarea de forma totalmente presente -así sea lavar los trastes- puede ser un ejercicio de meditación profunda estilo Zen.

Viene esto a colación porque estamos preparando varios cambios y cerrando ciclos que los últimos días me han tenido bastante ocupado (quienes me siguen en Twitter lo habrán notado: estoy casi ausente de mi cuenta @gjsuap). Pero el tiempo vuela, y se acaba, lo uses o no. Al menos espero haberlo hecho de manera productiva. Y que muy pronto les tenga noticias sobre los logros alcanzados.

 

Imagen de hoy Creative Commons License por Kevin Dooley via Compfight

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