Templo Mayor: Una visita literaria.

El Tesoro de Cuauhtémoc en Templo Mayor

El Tesoro de Cuauhtémoc en Templo Mayor

Todo listo. “El Tesoro de Cuauhtémoc” tendrá su re-presentación en sociedad el próximo sábado 27 de agosto a las 10 a.m. en pleno Templo Mayor. La idea es que 10 personas -si, un grupo pequeño- nos acompañen a visitar la Zona Arqueológica. Además, de que se lleven su ejemplar impreso autografiado y participen en la lectura de algunas escenas en el lugar en que ocurren. Ni más ni menos.

La idea es que podamos charlar del libro y sus personajes en Templo Mayor, en el Palacio Nacional y en Catedral. Por supuesto, ya les había dicho que una variación de la idea la he visto en Isla Negra y en la Abadía de Westminster. Pero ahora la idea es que el autor de la novela participe y que el grupo sea pequeño.

Recuerden que pueden conocer más de la novela en el sitio http://eltesorodecuauhtemoc.com

¡Vamos a vernos y leernos!

¡Vamos a vernos y leernos!

Templo Mayor: Una visita literaria.

¿En qué consiste la idea? Muy simple: nos vemos unos minutos antes de las 1o de la mañana. Cada asistente recibirá su copia impresa de “El tesoro de Cuauhtémoc”. Visitaremos la zona arqueológica y el museo de sitio de Templo Mayor. Allí veremos algunas de las habitaciones -o lo que queda de ellas, mejor dicho- y de los objetos que aparecen en la novela: cuchillos ceremoniales, piedras de sacrificios, dioses y esculturas…

Visitaremos también el Palacio Nacional, para ubicar elementos del tiempo de Benito Juárez y Porfirio Díaz -otros personajes de la novela. Allí leeremos otro fragmento de la novela, para que puedan ubicar los pasillos y oficinas en que pudo ocurrir.

El Tesoro de Cuauhtémoc en Templo Mayor

El Tesoro de Cuauhtémoc en Templo Mayor

Si el grupo está conforme y el ánimo aguanta, subiremos también a las torres de Catedral. Desde allí veremos Templo Mayor desde las alturas.  Pero también el Zócalo, la ubicación del Palacio de Axayácatl y la ruta de escape de la Noche de la Victoria -o la Noche Triste, según a quién le preguntes-. Si no quieren subir, haremos el recorrido a nivel de la plaza.

Es un recorrido de tres y media a cuatro horas de duración. Se llevan, además, su ejemplar autografiado. Por ser el primer grupo que tendrá el libro impreso, en la compra de 2 boletos o más, también se lo llevan en formato electrónico. Y si adquieren cuatro boletos o más se llevan otro ejemplar adicional de regalo.

¿Qué tiene de especial?

El grupo es pequeño: diez personas. La idea es poderlos atender personalmente. Los boletos cuestan $500 e incluyen el libro impreso, la explicación de los tres sitios y la lectura de escenas. NO incluye el acceso  a Templo Mayor ni a Catedral, porque éstos tienen descuentos y/o entrada libre para ciertas personas. Pero eso está a criterio de la autoridad del Museo o de Catedral: me ha tocado ver que algunas credenciales de estudiantes no son válidas y otras si -aunque no deberían serlo, por ser extranjeras-. Entonces cada quien paga su tarifa en la taquilla y todos contentos.

Hay quien dice que la historia es aburrida, que la historia de la Conquista ya se ha contado mucho. Si, sin duda. Pero no es sólo la historia de la Conquista: vincula también el Porfiriato y el México Moderno, viendo cuál es el legado de Cuauhtémoc que ustedes pueden vivir todos los días, sin falta. Averigüen por qué…

Es posible comprar sus boletos en Eventbrite. Se aceptan tarjetas de crédito y débito o transferencias bancarias o depósito en ventanilla. Se requiere confirmar su asistencia al menos 24 horas antes y el cupo es limitado. ¿Por qué? Para llevar los libros necesarios -y no cargar de más- y para garantizar atención personal.

Después del paseo del 27 de agosto tendremos también el libro impreso a la venta. Estén pendientes. Porque una de las ideas es que quienes asistan sean de los primeros en tenerlo en sus manos. ¡Los espero!

¡Vamos a conocer una historia diferente!

¡Vamos a conocer una historia diferente!

Imágenes de hoy: Desde el Facebook de Ceci Gámez, quien nos acompañó en el primer recorrido -sin libros aún, que no habían llegado- con sus voluntarios alemanes del PEI.

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