
Durante años, pensé que los enemigos de Jesús en el Sanedrín eran todos iguales. Ciegos. Fanáticos. Sedientos de poder. Hasta que descubrí a Gamaliel: El fariseo que salvó al cristianismo sin ser cristiano. Te explico su historia paso a paso.
El cristianismo nacía en Jerusalén. Jesús ya había sido crucificado. Ya había pasado la Pascua de resurrección. Y sus discípulos estaban siendo perseguidos sin tregua. Pedro, Juan y otros habían sido arrestados. Los querían ejecutar. Y nadie se atrevía a levantar la voz.
Hasta que un hombre pidió la palabra. No era discípulo. No era simpatizante. Era un fariseo. Era miembro del Sanedrín que había condenado a Jesús. Un sabio con autoridad.
Gamaliel en el Sanedrín
Gamaliel planteó algo que nadie esperaba:
“Dejen a esos hombres en paz. Si su causa es de hombres, caerá. Si es de Dios, no podrán destruirla”.
Silencio. Y luego… el Sanedrín accedió.
Los apóstoles fueron liberados. Y el cristianismo sobrevivió ese día. Gracias a un maestro judío que no siguió a Jesús. Pero que tuvo más sabiduría que todos los presentes.
¿Por qué se interesó Gamaliel?
Dicen que, por la edad de Gamaliel, pudo haber estado presente 20 años atrás, cuando el “Niño Jesús” (de 13 años entonces) se perdió en el Templo y lo encontraron discutiendo con los Doctores. Gamaliel creyó que ese niño era el Mesías. Pero dudó de que el Jesús que predicaba fuera ese niño. Y no se acercó lo suficiente para comprobarlo personalmente.
Siguió su prédica a la distancia. Tenía demasiados temores humanos para arriesgar su alto puesto, acercándose al rabí extraño. El rabí que hablaba “con autoridad”. Pero tampoco lo ignoró.
Dice una tradición que fue el que dijo: “En verdad este era el Mesías, el hijo de Dios” cuándo vio que se rasgaron los velos del Sancta Sanctórum del Templo. Para cuándo llegó al Gólgota, Jesús había muerto. 20 años esperó para verlo de nuevo, y se le fue. ¿Puede haber mayor arrepentimiento?
El maestro de Saulo
Gamaliel, además, fue maestro de Saulo. Sí, el perseguidor de cristianos Saulo, que luego se convirtió en Pablo, su mayor predicador, tras encontrar a Jesús en el camino de Damasco. El mismo Pablo que escribió más de la mitad del Nuevo Testamento. Y que reconoce a su maestro.
Ese pequeño acto de sensatez, esa pausa en medio del odio, el pedir que confiaran en que, si no era obra de Dios, no prevalecería, fue lo que permitió que hoy tú conozcas el nombre de Jesús. O que seas cristiano. Acaso por el arrepentimiento tardío del fariseo. Así de frágil es la historia. Así de poderosa puede ser una sola voz.
Muchos líderes quieren dejar huella gritando.
Gamaliel lo hizo con prudencia.
Sin protagonismo. Sin violencia.
Este tipo de historia no debe olvidarse. Y menos en estos tiempos de intolerancia y violencia.
¿Y tú? ¿Conocías su historia? «Dejen a esos hombres en paz…».
¿Crees que fue un instrumento divino o solo un sabio arrepentido?
Déjame tu opinión en los comentarios.
Texto publicado originalmente en X (antes Twitter) por @Gjsuap
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Fué un sabio arrepentido, usado como instrumento divino.
Vaya que su dolor lo impulsó a actuar, al menos.
Gracias por comentar (y por el café).