
Una persona muy querida me hizo notar que el tiempo fugitivo parece correr cada vez más rápido. Digo, al final de cuentas, ya estamos a la mitad de octubre. Pero otra señal es que este blog ya cumplió 15 años de publicarse, desde aquel 30 de mayo de 2010 y desde nuestro primer hit, “el Girasol no inundó”.
Y claro que se siente volar el tiempo: según el plan de principios de año, ya debería haber logrado varias metas, de las cuales ninguna se tiene lista. Unas, porque cambió la realidad y no son viables ya. Otras, por ajustes en los modelos y negocios, que hacen que se pueda, pero no pronto. Y otras porque ya se vio que no son viables y no conviene meterles tiempo por ahora.
Tiempo fugitivo: agárrenlo.
Buena parte de los retrasos no son responsabilidad personal. Por ejemplo, había buena probabilidad de que mi cuenta de X (@Gjsuap) ya estuviera generando suficientes recursos para volverse un ingreso adicional. Digo, con hilos de varios millones de impactos, las cifras ya tenían tres dígitos y en dólares. Llegar a los cuatro era posible. Y de repente… cambió la condición del algoritmo; un buen hilo alcanza 10,000 impactos y no cinco millones. Y si bien ahora hay personas que pueden cobrar U$10,000 en un día, no ha sido mi caso.
Otros, sí. De esos días que destinas cuatro horas a un proyecto, y acabas usando menos de 30 minutos. La autodisciplina falla. Ni modo, tengo que trabajar más en eso. Pero eso es una falla mía y no imputable a nadie más. Y, como buen ser humano, a ratos prefiero el placer inmediato que el esfuerzo que da logros de largo plazo.
Sorpresas vitales.
Pero también la vida da sorpresas: cosas que sabía que existían, que quería probar y no me animaba… Y que de repente me encuentro no solo usándolas, sino consultado como “experto” por algunos amigos. Y sí: me clavé 30 días a detalle aprendiendo a manejar Substack, y resulta que ya tengo hasta pódcast en Spotify y en Apple Podcasts, gracias a ello.
Además, ese sitio ha traído más lectores, más interacción con la comunidad y descubrir nuevas opciones que, para ser franco, hasta Junio ni siquiera tenía en el radar, pero que ahora están creciendo. Que eso es la vida, y más cuándo el tiempo fugitivo corre más rápido de lo que querías.
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Como las nubes,
irreparablemente
huye el tiempo.