
Pocas veces se ve a Jesús enojado en los evangelios. Y aunque no coinciden en cuándo ocurrió (para unos en su primera visita pascual a Jersualem; para otros, en la última), los cuatro evangelistas señalan que una de esas veces en que deja de ser cordial y generoso para perdonar es cuando, molesto de ver que el Templo no es casa de oración sino vil mercado, se hace un látigo de cuerdas, azota a los cambistas tirando sus mesas y libera a las palomas y otros animales. Supongo que se hizo una gran conmoción. (Mateo 21;1-13; Marcos 11:7-17; Lucas 19:45-48; Juan 2:11-16). (más…)
















