
En cierta ocasión, ya retirado, Winston Churchill hizo un viaje en crucero por el Mar Mediterráneo. Para esa ocasión escogió para ser sus anfitriones a una compañía italiana. Ponderaba mucho su disfrute del barco y de las atenciones que le daban por haber sido la gran figura histórica y Premio Nobel de Literatura. Por supuesto que le gustaba la buena vida y la atención que recibía, y no tenía objeción en considerar merecido todo ese trato especial. (más…)
























