Vacaciones de López Gatell: duele la incongruencia

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Vacaciones de López-Gatell. Imagen de hoy: Foto de Anouar Olh en Pexels.com
Vacaciones de López-Gatell

Estos días en redes sociales se ha calentado el debate sobre las vacaciones de López-Gatell, el zar contra el COVID del gobierno mexicano. Hay dos momentos clave que la gente captó y compartió las fotos: uno es cuándo en pleno vuelo toma una llamada en el celular y se ve que no tiene cubrebocas, cuando la norma exige que en un avión debe usarse en todo momento. Tal vez la excepción es durante los minutos en que Tomás bebidas o alimentos. Lo acabo de ver (les conté aquí).

La segunda foto es una en que el Dr. Hugo está comiendo en un restaurante en Zipolite, la playa oaxaqueña célebre por sus espacios para practicar el nudismo. Se ve acompañado de una mujer, a quien en otra toma se ve le toca una nalga. Siendo un hombre divorciado, el tema no es qué hace allí o si está evadiendo la sana distancia. El debate de fondo es por otra cosa… además, claro, del hecho de que no tenga su cubrebocas puesto.

Desde que lo nombraron al frente de las fuerzas estadounidenses en el Pacífico hasta que estalló la Guerra de Corea -de 1941 a 1950- el General Douglas McArthur jamás tomó un día de vacaciones. Ni uno en diez años. Claro que era un general al frente de una guerra, una reconstrucción y otra guerra… y una persona responsable y comprometida con su tarea, no un político arribista.

Las vacaciones de López Gatell: derecho e incongruencia.

El debate no es si tiene derecho o no a vacaciones. Claro que lo tiene. El tema es la incongruencia que manifiesta el doctor. De él se ha dicho que ha dejado de lado muchos criterios y recomendaciones técnicas para estar acorde a lo que pide el presidente. ¿No quiere suspender sus giras? No hay problema: él es una fuerza moral y no de contagio. ¿Aplicar el semáforo rojo no es conveniente por el daño a la economía? No pasa nada: lo declaramos intrascendente. ¿Usar cubrebocas le parece un acto de censura? ¡Faltaba más! Hagámoslo no obligatorio, aunque la Organización Mundial de la Salud lo recomienda como medida básica de prevención.

Lo más triste del tema: La OMS señala que México es uno de los peores países en el manejo de la pandemia. La universidad John Hopkins, principal sede del manejo de estadísticas sobre el tema, nos ubica como el país con más mortalidad relativa: casi 960 personas por cada millón de habitantes. Nueva Zelanda va en cinco. López-Gatell había dicho que «60,000 muertos sería un escenario catastrófico». Vamos casi en 130,000 y dice que «lo atacan sus enemigos y la prensa». No, lo atacan sus errores y negligencia.

Una posición es que «no es un robot; tiene derecho a descansar». Totalmente de acuerdo… si el vocero del «quédate en casa» se quedara en su casa. Pero no: está de viaje en una playa. El propio gobierno ha recomendado no ir a estados «sanos», en particular si uno viene de estados «en rojo». Algunos defensores dicen que Oaxaca está en verde y que lo hizo para dar ejemplo de cómo «reactivar la economía local». Pero CDMX está en rojo rojisimo, a nada de saturar las camas de hospital, y con su economía formal paralizada. Ese viaje no debió ocurrir. Punto.

«En el mundo no son tan estrictos».

Para quienes tenemos amigos y familiares en hospitales COVID a quienes les cancelaron las vacaciones programadas desde agosto para estos días festivos porque «no había personal suficiente» y «hay mucho personal enfermo», ver pasear al principal «responsable» de la tragedia en una playa es un contrasentido, una irresponsabilidad y una flagrante ofensa. Que se vaya de inmediato…

Pues el Ministro de Salud de Nueva Zelandia, David Clark, se fue a una playa para recibir a su madre -que por motivos de salud no podía ir a la capital-. Su viaje fue por un día, en fin de semana, durante el verano. Renunció cuándo se hizo público. ¿Por qué? Porque el gobierno le ha pedido a los kiwis quedarse en casa. Y que, por el motivo que sea, el responsable de la estrategia no la cumpla, es motivo de despido. O, mejor aún, de renuncia. «Le fallé al equipo por no ser congruente. Entiendo su molestia». Y lo dice alguien que lleva 5 muertos por cada millón de habitantes, no un inepto inútil bueno para nada con casi 960 muertos por millón.

En Canadá, el Ministro de Finanzas de Ontario tuvo que renunciar cuando se supo que, en plena pandemia, se fue de vacaciones de fin de año al Caribe. El tema no es que tenía derecho a irse de vacaciones: claro que merece días libres. O que hubiera usado dinero público o mordidas: se pagó su viaje. El tema es que violó la cuarentena que el propio gobierno sugiere a todos los ciudadanos. Es por la incongruencia. Y hasta el primer ministro de Ontario está a punto de perder su puesto: le autorizó el viaje hace dos semanas… en vez de decirle «quédate en casa».

Que se vaya.

Entendemos que el presidente no quiera dejarlo ir: como lo corrió Calderón por sus errores en el manejo de la pandemia AH1N1, entonces es buen amigo de AMLO por aquello de «el enemigo de mi enemigo es mi amigo». Pero la suma de sus errores, el duplicar la meta trágica, el irse de vacaciones en plena crisis sanitaria -con los hospitales de la Capital arriba del 90% de ocupación y con las vacunas aún no autorizadas- merecen su salida inmediata.

Sabemos que el presidente no lo dejará irse. No aún. Le es útil. Pero más pronto que tarde será un verdadero chivo expiatorio que cargará todos los errores de la actual administración sobre el manejo de esta pandemia. Aún no. Ni con su viaje sin cubrebocas y sin motivo. Será hasta que falle la estrategia de vacunación antes de las elecciones, y el partido en el poder pierda la mayoría en la Cámara de Diputados y en las gubernaturas en juego. Ese día, se rendirá el presidente con su colaborador fallido.

Pero bueno: mientras tanto, dicen por allí «que solo los idiotas atacan a López Gatell». El tiempo mostrará que entre los defensores del señor hay mucha más tela para cortar… en cuanto a torpeza, maromas y errores. Yo apostaría a que, más temprano que tarde, se le acusará de mala práctica médica o hasta de genocidio, y acabará sus días encarcelado y sin nada de lo que tiene ahora. El tiempo dirá si tenemos la razón o si, como dicen por allí, «será el próximo presidente». (¡Que mala broma, pero bien que la dicen!). En fin, a esperar. Porque las escandalosas vacaciones de López Gatell no bastarán para su despido. Ni todos sus errores adicionales.

Imagen de hoy: Foto de Anouar Olh en Pexels.com

2 comentarios

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  2. Acertado tus comentarios Gonzo, como casi siempre.
    Lo triste es que en medio de esta pandemia nos estemos preocupando de que Gatell se fue de vacaciones; lo cual en principio no tendría porque representar ningún problema. El problema es la falta de congruencia con lo que se dice y lo que se hace, la falta de concordancia entre la responsabilidad que se tiene y el ejemplo que se da, y la muy triste sensación de que una persona que la esta regando en su trabajo esta recibiendo un premio inmerecido.
    Estas vacaciones del sr. subsecretario las pago a crédito, con la tarjeta política y la cuenta se la van a cobrar muy cara.
    Saludos….

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