El Libro de la Selva: fantasía fotorealista

El Libro de la Selva

El Libro de la Selva

No lo esperaba hasta una semana después, pero pudimos ver “El libro de la selva”, la más reciente película de Walt Disney.Debo confesar que iba un poco forzado: ni las películas de cuentos “live action” son de mi gusto -tal vez con la excepción de “Encantada”, una verdadera joya-, ni creo que rehacer un clásico sea muy positivo.

De cualquier manera, entramos a la función en 3D con una peculiaridad: era un preestreno, y aparecía “sin clasificación”, por lo que me da la impresión que se quería “medir a la audiencia” para determinar si debía hacerse una restricción al acceso.

Por ejemplo, en la reciente película “Deadpool” había un muy enfático “B-15” que obligaba a las empresas a informarle a los papás que definitivamente NO era una película para niños. Y es que la publicidad hacía pensar en una parodia humorística de “el hombre araña”, pero era más bien una película de acción con humor negro, casi de “ficheras”, con sexo muy explícito y  demasiado violenta. Tal vez por eso fue un éxtio de taquilla, pero definitivamente no era para menores de edad.

El libro de la selva 1967

La película original de “El libro de la selva” la realizó Disney poco después de la muerte del fundador de al empresa. Basada en los cuentos de Mowgli de Ruyard Kipling, narraba las aventuras de un niño indio criado por lobos y tutoreado por una pantera negra. En su viaje para volver a la aldea humana se ve perseguido por un tigre, Shir-Khan, casi devorado por una serpiente, Kaa y acompañado por Baloo, un oso perezoso y juguetón -que quién sabe qué hace en una selva, como que no es “fauna nativa”. Se hace amigo de los elefantes y es invitado por el Rey Mono a quedarse a vivir con él. Eso en medio de cinco números musicales.

La version en español incluyó las voces de Luis Manuel Pelayo, Carlos Amador Jr. y destacadamente la de Germán Valdez, “Tin Tan”, que hizo en vez de un doblaje una interpretación de Baloo el oso, generado un gran éxito comercial y grabándose en la memoria de varias generaciones de latinoamericanos.

Esa primera película ganó mucho dinero y obtuvo una nominación al Premio Oscar por mejor canción original, aunque no lo obtuvo. Como sea, dejó una vara muy alta y generó una venta importante de juguetes y artículos durante la primera mitad de la década de 1970.

El libro de la selva 2016

La reedición de El libro de la selva presentada este año tiene importantes variaciones: la primera, parece una película de acción en vivo, aunque los animales sean generados por computadora. Están muy bien logrados los paisajes y los personajes en general. Tienen un fotorealismo que impresiona. Decía que tal parece que Disney Nature -la división de la empresa que hace documentales sobre vida salvaje- encontró un buen guión para contar, y lo hizo. No es una simple película de dibujos animados. Es todo un documental.

La parte que notamos muy fallida fue la tercera dimensión. Entiendo la dificultad de animar una selva, o una persecución, o peor aún, una persecución en la selva. Pero muchas de esas secuencias están mal animadas, al grado que hay momentos en que a Mowgli se le ven cuatro piernas simultáneamente, o que tiene la mano trasera detrás de unas hojas que están por delante de la mano delantera en la misma toma. Es decir, que se ve transparente o que el movimiento se les “apelmaza”. Es una pena, pero ocurre en relativamente pocos momentos. Además, uno de los números musicales está totalmente fuera de tono y “se sale” de la película. De haberlo quitado mejoraría mucho.

Lo que más nos gustó fue el doblaje. Tener a personajes como Enrique Rocha, Héctor Bonilla, Victor Trujillo y Susana Zavaleta en una misma película es una joya. Sus personajes adquieren una personalidad y presencia que sin ellos no tendrían. Ahora si Baloo es un oso y no Tin Tan, pero es un gran oso.

Además, le dieron giros a la trama para hacerla distinta de la versión de 1967, incluso más realista -por ejemplo, Mowgli se hace amigo del elefante bebé no sólo por simpático, sino porque… mejor véanla.

Recomendación

Pero un punto importante: tener una selva con características fotorealistas y personajes muy “en papel”, hace que la película sea demasiado violenta para niños pequeños. Todos los bebés presentes en la sala rompieron a llorar en un momento u otro, y todos los niños menores de seis años -incluyendo los bebés- terminaron sacando a sus papás de la sala. Y no es para menos: hay muertes en pantalla, incendios y tanto la serpiente como el rey de los monos tienen secuencias muy impactantes y fuertes.

No se pierdan esta joya, pero tomen la recomendación: todos van a sentir miedo, pero el pánico para los menores de seis años hacen que, si fuera mi decisión, le pusiera una clasificación PG-7 (niños mayores de siete años, con un adulto que les explique que nada de eso es real… aunque el propio padre tenga miedo).

Imagen de hoy Kevin Case via Compfight

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