Tiempos de cambios y cambios a tiempo.

Tiempos de cambios
Tiempos de cambios

La vida suele fluir a distintos ritmos y momentos. Hay veces en que la rutina te atrapa, cada día es igual al anterior o al siguiente y hay poco qué hacer. Otros son tiempos de cambios y los ajustes se suceden rápidamente. O, al menos, quedan latentes en el espacio, listos para ocurrir en cualquier momento. Vives en la atención a lo que puede pasar.

Claro que siempre hay posibilidad de hacer ajustes y cambios. Pero hay momentos en que pueden ocurrir con más facilidad o estar más propensos a lo que pueda ocurrir. La idea es estar siempre atento, pero reconocer cuándo hay mejores condiciones para ello.

También hay cambios que pasan naturalmente, suaves, sin aviso y sin sobresaltos. Fluyen lentamente, sabiendo que los esperas y que pasarán poco a poco. Cada jornada eres un día más viejo. Y la acumulación de tiempo vivido va dejando sus huellas.

Otros, como los accidentes, ocurren de golpe: de un momento a otro, en apenas unos segundos, la vida da un vuelco que no esperabas y se transforma radicalmente. En poco tiempo. Sin previo aviso.

Tiempos de cambios

En el principal proyecto en que me encuentro en estos días vamos a entrar a unos tiempos de cambios. Lo que esperábamos que ocurriera en un par de meses pasó de golpe. Ajustará tiempos y logros, e incluso la continuidad del proyecto se pone en duda.

Sabemos que en estos tiempos de cambios de la llamada «cuarta transformación» muchos lo han vivido: tengo amigos, funcionarios públicos probos y de notables resultados, que han sido despedidos o cuyo sueldo se ha reducido a la mitad. «Austeridad», dicen algunos. «Austericidio» claman otros. Muchos de ellos aprovechan oportunidades para irse al extranjero a postrgrados o a trabajar; otros están que se truenan los dedos porque hay pocas opciones laborales para quien hizo carrera en el sector público.

La gran duda que me queda es si vale la pena seguir en ese camino o también buscar nuevos horizontes. Para serles franco, me preocupan mucho las nuevas disposiciones legales: menos sueldos y prestaciones, pero además la prohibición en trabajar en un área vinculada a tu último trabajo por 10 años. Tal parece que la intención es que si entras al sector público jamás puedas salir de él… para crecer.

Entiendo que muchas de las reglas y disposiciones surgen para hacer contrapesos a los abusos y trampas que se han cometido en el pasado. Pero me parece que, tratando de castigar a «los que se fueron» están metiéndole un disparo en el pie a los que llegan… Y no será para bien.

En fin, que entramos de nuevo a tiempos de cambios en que la rutina cotidiana puede, en cualquier momento, cambiarse de golpe y terminar un proyecto. O bien, permitir que crezca aceleradamente… si sabes hacer los cambios a tiempo. Veremos qué pasa.

Imagen de hoy: Cortesía Ssociologos.

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