Un paso a la vez.

Un paso a la vez.
Un paso a la vez.

“Un camino de mil millas es posible si lo haces un paso a la vez”, dice el viejo refrán chino, y vaya que tiene mucha razón. Cuando uno emprende tareas grandes, muy complicadas, que requieren muchos recursos, tiempo y dedicación, solemos quedarnos abrumados por el tamaño de la tarea. Pero si te centras en la siguiente labor pequeña, en el paso a paso, en lo que sigue ahorita, puedes avanzar bastante rápido.

Traigo esto a colación porque para este mes traigo un par de proyectos enormes y de repente me sentí abrumado ante la posibilidad de tener que hacer ambos. A final de cuentas, la idea era hacer uno u otro, y ambos estaban en veremos. Pero se volvieron algo necesario y tangible en mucho menos tiempo del esperado.

Un paso a la vez en la vida cotidiana

En la lectura que me tocó hacer hoy aparece precisamente “el proceso”, una idea del entrenador Nick Saban de la Universidad de Alabama. Les decía a sus jugadores que prepararse con las grandes metas, ganar el campeonato, llegar a las finales, ganar ese partido, meter cuatro anotaciones, lo más que podía hacer era distraerlos. Que la mejor manera de lograrlo era concentrarse en la siguiente jugada, en los dos segundos que venían a continuación, en hacer bien lo que tenían que hacer: en estar en la posición en la que debían cubrir el campo, en recibir el balón o atraparlo si lo tenían los rivales. En ese paso a paso, en la siguiente jugada.

Y con eso los llevó a ser los campeones. Porque les recordaba que solo tenían que dar un paso a la vez.

Esto no implica rendirse. Alguna vez que lo he intentado, alguien me dijo que “eso es muy mediocre”, que en realidad debes tener la meta en las grandes metas, en lograr el triunfo, en el gran premio, en tener el dinero abundante, en hacer que todo el esfuerzo valga la pena. Y algo hay de cierto. Lo hice ya dos veces en el Manifiesto de Don Quijote y su actualización, en que trazo metas y tareas para 10 años. Pero también a veces soñar en grande te frena.

Considera lo grande, haz lo necesario.

Y sí, tienen razón, hay que definir lo grande para poder plantear y ejecutar lo chico.

Aquí el tema es que no te obsesiones con lo grande cuando lo que toca es hacer el siguiente paso. Así como quien no quiere la cosa, este blog está a punto de llegar a las mil quinientas entradas, nada menor si consideras que es un esfuerzo voluntario, gratuito, que hago porque me gusta y que curiosamente ha tenido muchos lectores, lo cual se agradece y todo porque escribo un paso a la vez. O que en mi página de Substack ya rebasamos las 300 entradas diarias.

Preparar la siguiente novela puede abrumar, si consideras que tienes que contar una historia y mantenerla viva a lo largo de 250 páginas. Pero no es tan grave si piensas que solo tienes que salir un párrafo a continuación.

Perder 30 kilos de peso puede parecer demasiado, pero cuando solo hay que mantener la comida en orden por el siguiente día, se vuelve algo realizable.

Hacer ejercicio no es precisamente una de mis prioridades, pero he visto que una caminata de 20 minutos al empezar el día me da más claridad mental, tranquilidad y, sobre todo, ha hecho que mi corazón esté mucho mejor. No me centro en la meta de largo plazo, sino solo en la caminata de hoy. Y como ya está hecha, me olvido de ella y paso a la de mañana.

Aviso importante.

Hoy, lunes 8 de junio de 2026, en ocasión de las 300 entradas en Substack, tendré una charla en formato Ask Me Anything al filo de las 10.30 de la mañana aquí. Los espero.


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