
Esta semana tocó ver la película noruega Valor Sentimental, ganadora del Grand Prix de Cannes en 2025. La anuncian como comedia dramática, tal vez para insistir en el hecho de que, para ser un drama, no es tan grave; pero tampoco hace reír. Fácilmente se le podría editar una media hora y la trama no perdería mucho. Pero el diseño de producción y las actuaciones me parecieron bastante buenas, por lo que entiendo el premio que le dieron.
También me llamó la atención la cantidad de copatrocinadores de la misma: Desde la BBC de Londres, Canal+ de Francia, institutos culturales y autoridades europeas de 10 países, destacando, por supuesto, Noruega. Me hicieron sospechar que el premio fue por lo que estaba detrás y no por lo que se ve en la pantalla. Contrasta mucho con otra película, también artística, también que fui a ver sin mayor referencia, y que me encantó: The Life of Chuck.
Valor Sentimental
La anécdota es sencilla y buena: un afamado director de cine que tiene 15 años sin dirigir nada. Dos hijas: una, famosa actriz, la más destacada del teatro clásico de Noruega, pero cuya vida personal no es satisfactoria. La otra, que actuó siendo niña en una película del papá y no hizo nada más notable, que se casó y tiene un pequeño. Y una casa que tiene más de cien años en la familia, que es otro de los personajes clave de la obra.
El papá, Gustav, quiere que su hija actriz, Nora, sea la protagonista de su última obra, una megaproducción financiada por Netflix. Pero ella se niega: su padre estuvo ausente desde que decidió ser un exitoso director de cine; nunca le escrituró la casa a su madre recién muerta, y ahora quiere hacer de la casa un set y de la vida de sus hijas un espectáculo. Le parece injusto, ya que su padre ni siquiera la ve en el teatro, ya que “se aburre de ir”.
Consigue que una afamada y premiada actriz de Hollywood se anime a hacer el papel. Pero cuando descubre que le pide que “copie” a su hija, decide que ese no es su lugar, porque el guion tiene valor sentimental para el director. Habla de su madre muerta, pero pensando en su hija solitaria.
Aprender de los otros
No quiero ahondar más, para no arruinarles el visionado. Es buena película. Entiendo que a los noruegos les pareció un dramón: una familia dividida por una herencia, padre ausente, hijas distantes, roles tradicionales cumplidos, pero a costa de la felicidad; elecciones más libres, pero que te hacen infeliz. En Latinoamérica sería una obra costumbrista. Entiendo por qué les sorprendió a los europeos.
Y, como siempre, dejo acá el tráiler de Valor Sentimental, por si tras leerme y ver este resumen, les interesa. Solo recuerden que, por ser cine de arte, hay pocas funciones en las grandes cadenas. De hecho, la vi en la Cineteca Nacional, donde la sala 3 (la más grande) estaba a menos de la cuarta parte de su capacidad. Si se animan, apúrense o se las quitan pronto. Después, estará en la plataforma Mubi.
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