Y el Oscar es para…

ARGO: Mejor película

ARGO: Mejor película

Lo confieso. Me gusta el cine y procuro seguir la fiesta anual de la entrega del Oscar. Coincido en que no necesariamente premia a lo mejor del cine, sino lo que más le gusta a la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas. Y aunque a veces gana más la publicidad, las relaciones públicas o los intereses, en general debemos reconocer que es un colegio de profesionales que votan por sus colegas, por lo que podamos estar de acuerdo o no, hay soporte a tales decisiones.

Por supuesto, hay muchas películas que yo hubiera premiado que jamás ganaron un premio; actores que debieron ser reconocidos por trabajos que ni mención obtuvieron, pero otros que les dieron premios. Autores o adaptadores que no tienen el reconocimiento que merecen. Y películas que se graban en nuestra mente o en nuestra cultura mucho más allá de lo que estos premios les asignan.

Por ejemplo, «La Misión», una de mis películas favoritas por historia, fotografía, guión, actuación, música… solo obtuvo en 1987 el Oscar a «mejor fotografía»… y ya. De verdad no tienen que perdérsela, se basa en los hechos desatados por el Tratado de Madrid (1750), entre España y Portugal, por el que se dirimió momentáneamente la disputa por la Colonia del Sacramento —en la desembocadura de Río de la Plata— y la lucha entre las monarquías absolutas europeas y el poder detentado por la Iglesia hasta la época centrado en la Compañía de Jesús, los Jesuitas que ya entonces se perfilaban como una de las órdenes religiosas más poderosas, ricas… y preocupadas realmente por la Justicia Social. (Además, la música de Ennio Morricone es fenomenal, les dejo el tema principal «El oboe de Gabriel»…).

 

 

Pues bueno, resulta que en la 85 entrega del Oscar, en las principales categorías ganaron: mejor director, Ang Lee por «La vida de Pi»; mejor actriz, Jeniffer Lawrence por «Los Juegos del Destino»; mejor actor, Daniel Day Lewis por «Lincoln» (su tercer Oscar); y mejor película «ARGO». Pues yo les confieso… que no he visto ninguna aún. No sé si merecen ganar o no, pero al menos me van a complicar la agenda para ir al cine las próximas semanas.

Tal vez lo más notable fue enlazarse a la Casa Blanca para que la primera dama Michelle Obama presentara un discurso en honor a las nominadas y anunciara al ganador a Mejor Película. No es común, y realmente fue un giro interesante en la ceremonia. Eso y la presencia del Oso Ted, cuya pregunta «¿En dónde es la mejor orgía post ceremonia? ¡En casa de Jack Nicholson!» fue la más humana y honesta de la noche… paradójicamente realizada por un personaje ficticio.

Y lo que yo si confieso: aunque sea «políticamente incorrecto», prefiero la frase tradicional de «el ganador es…» que la actual de «Y el Oscar es para…». A final de cuentas, también es una competencia. Y hay un ganador… y otros que no lo ganan. Pero bueno, lo «políticamente corecto» va ganando. Y entiendo por qué: en inglés americano, «Loser» es lo mismo «perdedor» que una palabra intraducible al español, mezcla de «pendejo/huevón»: si en la «tierra de las oportunidades» no la haces, es porque eres muy tonto o muy flojo, un Loser.

Al final, creo que dejan un estándar cada vez más alto, y sientan un referente para los futuros trabajos. Eso debe reconocerse. Y no, no necesariamente ganar un Oscar me hará verlas, o hará que me gusten. ¿Y a ti, te laten los ganadores o no?

 

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