Carreras para lograr metas: ¿distancia o velocidad?

Carreras ¿velocidad o resistencia?

Carreras ¿velocidad o resistencia?

Muchos amigos que participan en las carreras saben que hay una diferencia fundamental entre hacer carreras de resistencia y hacer carreras de velocidad. En un caso, se utilizan todos los recursos disponibles en poco tiempo. En el otro, el éxito se obtiene al administrarlos poco a poco.

Pues resulta que al planear lo que será el primer trimestre del año, debo decidir si hago las tareas como corredor de distancia o de velocidad. ¿Será conveniente escribir un poco cada día -unas dos mil palabras- durante un mes? ¿O mejor hacer seis días, diez mil palabras en cada uno? A final de cuentas, el tiempo es el mismo. Pero la duración de cada proyecto terminado será muy distinta. Y el nivel de exigencia, también.

A final de cuentas, la tarea de escribir es una de esas que, entre más práctica tienes, mejor te sale. Así que conviene generar “lotes” de varias horas al hilo. Pero también está el factor de la fatiga. Y, a veces, no puedes lograrlo porque la simple presión o el miedo a empezar se lleva horas y felices días, sin que avances en realidad.

Carreras ¿Cómo hacerlo?

El chiste está en que el trabajo se acabe a tiempo y bien. Esa es la meta en cualquiera de los dos formatos. Y he utilizado ambas técnicas en distintos momentos. En algunos casos, la consistencia de dos mil palabras al día me ha permitido tener un ritmo constante, que se traduce en una lectura amena, interesante para el lector. Sí, a veces -muy a veces- le lanzas algo de “relleno” para lograr la meta diaria.

También he hecho “sprints” en los que la enorme ventaja es que el tono es similar en el texto: son ideales para manuales y guías prácticas. Como no te detienes, no se lee un cambio de ritmos o voces.

Mi más largo “sprint” fue al arranque del libro “De hormigas a tiburones“: Entre la idea, el índice, las preguntas de cada capítulo (conforme a la metodología Escribe Hoy) y dos capítulos, me tomó 30 horas. El chiste es que… fueron consecutivas, sin dormir. Claro que acabar el libro entero me tomó casi nueve meses más. ¡Pero qué arranque!

Mi querida y admirada DracoNunquamDormiens me comenta que su mejor día ha sido de 36 mil palabras de un jalón. Claro que sus buenos días “normales” son de entre 15 y 20 mil palabras. Por eso ella es “My She-ro!”. Cuando sea grande, quiero ser como ella.

También hay colegas autoras que pueden tomarse años en revisar un borrador. Pero se nota en la calidad de su texto.

En fin; aún falta para decidir si conviene hacer un primer borrador en un “acelerón” de unos pocos días, o si lo haremos con un ritmo constante. De cualquier manera, la idea es que Ustedes, los lectores, disfruten el resultado.

Y ojo: esto lo aplico a la escritura, pero estoy seguro que en muchas otras tareas también hay distintas maneras de resolverlo: rápido de un jalón o poco a poquito, de manera constante. ¿Ustedes, cómo lo harían?

Imagen de hoy Ramón Pérez Niz  y video por @gjsuap

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