Malabares. A veces es difícil, pero…

Malabares«Aiuda…. Aiuda…». A ratos resulta muy estresante tener que hacer malabares con la agenda propia, la de tus clientes y la de tus proyectos. Díganmelo si no. Cómo se han dado cuenta estos últimos días ha estado complicado cumplir con todos a la vez. Y por muchos malabares que hagamos, a veces no se puede.

Algunos ya leyeron en redes sociales que el fin de semana de Puente de Muertos me tocó trabajar fuera de la ciudad; unos 1,500 kilómetros al volante en cinco días -más las labores en cada destino-. Muy bien, muy positivo, muy a gusto… hasta que en alguna de las últimas paradas -no sé exactamente en dónde- abrieron la cajuela y se llevaron mi maleta con la ropa que si me queda bien; la computadora, un borrador impreso de una novela que estaba corrigiendo y el pago de las arduas jornadas.

Así que «ir por lana y salir trasquilado» se volvió muy real. Y ni modo:  a seguirle.

Malabares: todo en el aire.

A raíz de eso todo se complicó: sin computadora ni ropa adecuada para trabajar, está complicado avanzar. Para colmo, está en marcha el NaNoWriMo (el mes nacional escritura de novela) que nos ha pedido, entre otras cosas, organizar encuentros de escritores.

Sin duda han sido muy positivos: conocimos a varios de ustedes, interactuamos, compartimos consejos lecturas y ¡Bueno, que les puedo yo decir! Me encanta esta energía que trae el conocer a la siguiente generación de escritores, confiando que alguno podrá ser famoso, comercialmente exitoso o con un gran aporte artístico y cultural andando el tiempo. Se trata de hacer malabares con las expectativas.

Pues también me ha tocado estar mucho tiempo en carretera. Descubrir cómo hay proyectos en este país que siguen avanzando, como lo dice el célebre mensaje gubernamental «lo bueno no se cuenta pero cuenta mucho» -o  como sea que lo estén manejando en la versión actual-.

Qué bien se ve cuándo hay avances positivos en el país. Claro que también vez otras cosas, no tan positivas.

Sentido común… poco común

Por ejemplo, ayer en la carretera se volteó una pipa. El corte que hizo de la Policía Federal ocurrió antes de un retorno. Alguien les dijo que podían retrasar unos 200 metros su corte sin afectar la zona del accidente, pero dando una opción para que no estuviéramos detenidos por horas y horas.

¡Vaya! dio gusto ver que había policías con sentido común. Y que  podríamos seguir haciendo malabares con otra bolita de las muchas que tenía en el aire, pese a las dificultades de un día complicado.

En fin. Quiero recordarles que no dejaré de publicar en Dichos y Bichos; no dejaré pendiente el reto del NaNoWriMo. Aunque hasta ahora, las horas de «pata de perro» en carretera me han impedido cumplir. No he seguido adecuadamente con el calendario sugerido en ambas cosas. Con el apoyo de ustedes como lectores y su retroalimentación valiosa, ningún proyecto quedará pendiente.

Imagen de hoy Voltamax 

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