Necio necio de toda necedad. Hasta que…

Necio de toda necedad

Necio de toda necedad

Te dicen que no hagas algo. Pero ahí vas de necio. “Es que eres necio, necio de toda necedad. Necio”. Varias veces me lo ha dicho, obviamente sin hacer que cambie de actitud. (¿No será más necio que yo quien me lo insiste? Es pregunta). Pero bueno, entiendo sus argumentos.

El problema radica cuando quien te lo dice es la vida, y no una persona. Ya sabes que algo no está bien así… que las cosas no funcionan cuando las intentas de esa manera. Pero sigues, intentando lo mismo haciéndolo de la forma en que NO funciona.

Claro que hay de necios a necios. Edison intentó hacer la bombilla incandescente muchas veces. Más de 10,000. Y cuándo alguien le decía que sólo fracasaba, alegaba que había encontrado 10 mil formas de NO hacerla. (Acá pueden leer la historia a detalle).

Bueno, que a la necedad que tiene éxito se le llama tezón. Y el objetivo es poder distinguir adecuadamente cuando se trata de necedad y cuándo eres tesonero. El factor clave es, sin duda, tener éxito. Mientras sigas intentando, con fracasos de por medio, eres necio.

Claro que hay personas que pueden darse el lujo de seguirlo intentando. Ahí está Elon Musk: acosado de niño, casado tres veces -dos con la misma persona-, que le han rechazado sus ideas una y otra vez… pero ya anda con su cohete “privado” SpaceX; su auto eléctrico Tesla y otros juguetes que tiene en mente…

Necio de toda necedad.

Ya les decía: aunque entre necedad y tesón la diferencia es pequeña, hace un gran cambio. Hay que saber hacer caso a las críticas o los consejos, si tienen un buen motivo detrás. Y más cuándo es la vida quien insiste en que hagas las cosas de una forma y no de otra.

¿Y cuál es el tal mensaje que me llegó cinco veces el mismo día, y al que nomás por necio no le quería hacer caso…? No quiero decirles, porque se van a sorprender y me dirán no sólo necio, sino tonto, palurdo, imberbe, burro y otras lindezas.

“Decir que si”. Simplemente “decir que si” a más cosas. A eso que no haces por pena. O porque crees que no sabes. Esas cosas que no te atreves. Una frase que leí sobre el tema: “Mira al pájaro que canta porque canta; sin fijarse en quién lo escucha o qué opinan de su canto”.

La principal forma en que me lo dijo la vida fue a través de un libro, “El arte secreto del auto desarrollo“, de Karl Moore. Me lo encontré por allí, lo vi. Lo leí casi de una sentada. Y en el resumen sobre el tema de “decir que sí” señala:

Todos decimos que “No” a demasiadas cosas en nuestra vida. Intenta decir “Si” a las emociones, situaciones, invitaciones, y verás cómo cambia tu vida. Fluye con la corriente de la vida y así se vuelve todo más fácil.

Hasta que… tienes éxito.

Pero me lo dijo no solo el libro: mi hijo. Un par de amigos. Una charla informal. Una película (aquella de “¡Sí, señor!” con Jim Carey). Un post de Facebook. Algunos tuits. Todo en menos de 24 horas insistía en el tema: “Dí que sí”.  Así que… pensaré en dejar de ser necio. Buscar otros caminos. Y, en definitiva, decir que sí más veces y con menos miedos. Es la forma de lograr las cosas que de verdad quieres… Y, en un descuido, hasta dejar se ser necio como Musk o á-la-Edison: 10,000 intentos fallidos, pero cambió el mundo.

Así que seguiré diciendo que sí y haciendo lo que debo hacer, hasta tener éxito. Porque la diferencia entre ser necio y exitoso es no pararse… hasta lograrlo. Aunque digan lo que digan los demás, aunque te sientas incómodo.

(Les recomiendo leer el libro de Moore. Es una de las lecciones que más me hizo sentido, pero no es la única).

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Imagen de hoy Necio. 

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